El cartel dice 1,707 €/l y ahí se acaba la información. Nadie te enseña de dónde sale ese número, y sin embargo entenderlo cambia bastante la manera de mirarlo: explica por qué el precio no baja cuando el petróleo se abarata, por qué dos gasolineras vecinas cobran cosas distintas por el mismo producto, y por qué las medidas que se anuncian para "abaratar la gasolina" casi nunca mueven mucho la aguja.
Vamos a desmontar el precio medio nacional de la gasolina 95 del volcado oficial más reciente, litro a litro.
El desglose de un litro de gasolina 95
Concepto | Por litro | Peso |
|---|---|---|
Producto, logística y margen comercial | 0,938 € | 55 % |
Impuesto sobre Hidrocarburos | 0,473 € | 28 % |
IVA (21 %) | 0,296 € | 17 % |
Precio final | 1,707 € | 100 % |
Es decir: 45 céntimos de cada euro que pagas son impuestos. En el gasóleo A la proporción baja al 38 %, porque su impuesto especial es menor —unos 38 céntimos por litro frente a los 47 de la gasolina—, aunque eso no impide que acabe siendo más caro en el surtidor.
Un detalle que suele pasar desapercibido: el IVA se calcula sobre el precio con el impuesto especial ya incluido. Pagas un impuesto sobre otro impuesto. No es una anomalía española —funciona igual en toda la Unión Europea—, pero explica por qué el efecto de los impuestos es mayor de lo que parece a simple vista.
Las cuatro capas del 55 % restante
1. El crudo
Es la materia prima y cotiza en dólares en mercados internacionales; en Europa la referencia es el Brent. Dos variables se multiplican aquí: el precio del barril y el tipo de cambio euro-dólar. Un barril que no se mueve pero un euro que se debilita encarece igualmente el litro que repostas.
2. El refino
El crudo no sirve para nada tal cual: hay que separarlo en productos. Lo que la refinería cobra por convertir barril en gasolina o gasóleo es un margen propio que cotiza aparte y que puede dispararse aunque el crudo esté tranquilo. De hecho, esa es la razón principal de que hoy el gasóleo salga más caro que la gasolina pese a pagar menos impuestos: el problema no está en el pozo, está en la refinería y en el mercado de destilados medios.
3. La logística
Del puerto o la refinería al tanque de la gasolinera hay oleoductos, terminales de almacenamiento y camiones cisterna. Es una red muy concentrada y compartida: buena parte del producto que se vende en España pasa por las mismas instalaciones con independencia del rótulo. La distancia hasta la terminal más cercana explica parte de las diferencias regionales.
4. El margen de la estación
Es la última capa y la única que se decide localmente: cubre el alquiler del suelo, el personal, el mantenimiento, las comisiones de las tarjetas y el beneficio. Es también la única que varía de una gasolinera a otra, porque todas las anteriores son prácticamente idénticas para todas las estaciones de una misma zona.
La consecuencia más útil de todo esto
Los impuestos son los mismos en toda la península: 47,3 céntimos de impuesto especial por litro de gasolina 95, en Soria y en Cádiz. Así que cuando comparamos dos estaciones peninsulares, toda la diferencia sale de la parte no fiscal. Y ahí los números son llamativos:
Estación más barata | Estación más cara | |
|---|---|---|
Precio al público | 1,378 €/l | 2,099 €/l |
Impuestos (idénticos por litro) | 0,712 € | 0,837 € |
Producto, logística y margen | 0,666 € | 1,262 € |
La estación más cara de la península cobra un 90 % más que la más barata por la parte del precio que no son impuestos. Esa es, en la práctica, la única palanca sobre la que un conductor puede actuar, y explica por qué elegir gasolinera ahorra más de lo que la gente supone.
(El IVA sube ligeramente con el precio porque es un porcentaje; el impuesto especial es fijo por litro. De ahí que la fila de impuestos no sea exactamente igual en las dos columnas.)
Por qué sube como un cohete y baja como una pluma
La queja es universal y tiene nombre técnico: transmisión asimétrica de precios. Cuando el coste sube, el surtidor lo refleja en días; cuando baja, tarda semanas. Está documentado por reguladores y por la literatura económica en muchos países, España incluida, y se explica por varios factores que actúan a la vez:
Las existencias. La estación vende producto comprado hace días o semanas, y ese desfase se aplica con más celo a la baja que al alza.
La búsqueda del consumidor. Cuando los precios suben, la gente compara mucho más; cuando bajan, deja de mirar. Bajar deprisa no aporta clientes nuevos, así que hay poco incentivo para hacerlo.
Los mercados poco concurridos. En una zona con dos gasolineras, ninguna gana nada bajando primero.
Hay además un efecto puramente aritmético que casi nadie menciona y que conviene tener claro: si el 45 % del precio son impuestos que no se mueven, una caída del 10 % en el precio del producto solo puede rebajar un 5,5 % el precio final. Un barril que se abarata un 20 % no puede producir una gasolina un 20 % más barata. Es imposible por construcción, no por mala fe.
Cuando alguien promete "bajar la gasolina un 15 %", está prometiendo mover una pieza que representa poco más de la mitad del precio. O toca los impuestos, o la aritmética no sale.
De dónde salen los precios que ves en este comparador
No los estimamos ni los recopilamos a mano: todas las estaciones de servicio españolas están obligadas a comunicar sus precios a la Administración, y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico los publica como dato abierto. Nosotros los descargamos, los normalizamos y los cruzamos con la geografía para que puedas verlos en un mapa y ordenados por precio.
Eso significa dos cosas. La buena: los precios son oficiales, los mismos que utiliza la Administración. La que conviene conocer: reflejan lo que cada estación ha comunicado en su última actualización, así que un cambio de precio puede tardar unas horas en aparecer. Para el uso normal —decidir dónde repostar hoy— la diferencia es irrelevante; para un cálculo al céntimo, conviene contrastarlo en el surtidor.
El resultado agregado, con medias, rankings y evolución, lo publicamos en el informe de precios, que se recalcula automáticamente con cada actualización de datos.
Desglose calculado sobre el precio medio nacional de la gasolina 95 del 2 de agosto de 2026 (1,707 €/l) y los tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos y del IVA vigentes en la fecha de publicación. Los tipos impositivos pueden cambiar: contrástalos con la Agencia Tributaria antes de usar estas cifras para un cálculo formal. El reparto entre producto, logística y margen no es público estación por estación; aquí se trata como un bloque único, que es lo que permite el dato oficial.
